Homilía: Englewood Teens Reflect on the Pandemic by Rev. Norman Hernan Moran-Rosero

Estimados amigos, 

Dios nos habla de diferentes formas y maneras y nos recuerda su amor y su misericordia. El nos acompaña siempre, especialmente en los momentos mas difíciles de nuestra historia. Quiero invitarlos a tomar un par de minutos de nuestro tiempo y reflexionar sobre como Dios se ha hecho presente durante esta pandemia. 

Sin restarle importancia o minimizar todas las cosas difíciles que nos tocó enfrentar como el encierro, la perdida de trabajo, soledad y desesperación. A pesar del dolor por perder a nuestros seres queridos, hay que recalcar y reconocer momentos de heroísmo y valor, momentos de sacrificios y entrega, momentos de generosidad y compañerismo. Esos hermosos momentos nos demuestran que el amor a Dios y al prójimo aun existe. 

En este segundo aniversario de la aparición de COVID-19, he preguntado la opinión a algunos jóvenes de mi parroquia en Englewood, en el sur de Chicago. Un grupo de adolecentes Mexicoamericanos que se reúnen cada viernes por la noche. Quiero compartir con ustedes algunas de sus respuestas, de sus experiencias en esta pandemia: 

“- Después de estar encerrados, aprecio mas la compañía de mis familiares y amigos. 
- No creo que alguna vez iba a decir esto, pero extrañé la escuela.
- Después de sentir mucho miedo, ahora soy mas fuerte. 
- Doy gracias a Dios por la tecnología y la época en que vivo, no se que hubiera hecho sin internet!
- Me di cuenta de que hay muchos problemas en el mundo y no podemos ignorarlos. 
- Existe muchas maneras de estar en contacto con la gente, pero la mas importante es hablar cara a cara. 
- Me di cuenta de lo mucho que he dado por sentado mi salud mental, mis seres queridos y mi libertad.
- Definitivamente he aprendido a poner atención a las pequeñas cosas de la vida.”

Y cuando les pregunte sobre sus experiencias espirituales durante la pandemia, sus respuestas han sido a la vez interesantes y refrescantes para el alma. He aquí algunas: 

“- Ahora rezo por lo que antes no rezaba.
- He aprendido a escuchar mas a mis padres. 
- Antes no rezábamos en familia, ahora si lo hacemos. 
- Antes no me gustaba, pero ahora si me gusta ir a la iglesia. 
- Me gusta ayudar a los demás. 
- Aprendimos a comprendernos mas como familia. 
- En el Tiempo de encierro, aprendí mas sobre Dios. 
- Tuve tiempo de conocerme a mi mismo. 
- Vi a Dios en la generosidad de la gente. 

Estos son pensamientos muy hermosos y agradezco sus respuestas honestas y sinceras. Pero me di cuenta que todos evitaron hablar sobre pérdida, duelo, dolor. Los invité a ellos como ahora te invito a ti. A hablar, a expresarte, a compartir tu emociones y sentimientos y a buscar sanación. 

En este segundo aniversario de COVID – 19 nuestros respetos y gratitud para todos los trabajadores esenciales especialmente a los del área de salud. Ofrezcamos nuestras oraciones para los que se han ido y deseemos esperanza y fortaleza para los familiares. Dios nos habla a través de diferentes formas y maneras, Nos habla a través de la Biblia, de un sermón, en una canción y hasta en la lluvia. 

Hoy, quiero agradecer a Dios por su amor y misericordia. Y pido para estas palabras seas de parte de Dios para ti. 

PAZ.


Dear Friends,

God speaks to us in different forms and ways and reminds us of his love and his mercy. He is always with us, especially in the most difficult moments of our history. I want to invite you to take a couple of minutes of our time and reflect on how God has been present during this pandemic, without downplaying or minimizing all the difficult things that we had to face such as confinement, job loss, loneliness and despair. Despite the pain of losing our loved ones, we must emphasize and recognize moments of heroism and courage, moments of sacrifice and dedication, moments of generosity and camaraderie. Those beautiful moments show us that love for God and neighbor still exists.

On this second anniversary of the appearance of COVID-19, I have asked some young people from my parish in Englewood, on the south side of Chicago, for their opinion. A group of Mexican American teenagers who meet every Friday night. I want to share with you some of their answers, of their experiences in this pandemic:

- After being locked up, I better appreciate the company of my family and friends.
- I don't think I was ever going to say this, but I missed school.
- After feeling a lot of fear, now I am stronger.
- I thank God for technology and the times I live in, I don't know what I would have done without the internet!
- I realized that there are many problems in the world and we cannot ignore them.
- There are many ways to be in contact with people, but the most important is to talk face to face.
- I realized how much I have taken my sanity, my loved ones, and my freedom for granted.
- I have definitely learned to pay attention to the little things in life.

And when asked about their spiritual experiences during the pandemic, their answers have been both interesting and soul-refreshing. Here are some:

- Now I pray for what I didn't pray before.
- I have learned to listen more to my parents.
- Before we didn't pray as a family, now we do.
- I didn't like it before, but now I like going to church.
- I like to help others.
- We learned to understand each other more as a family.
- In the time of confinement, I learned more about God.
- I had time to know myself.
- I saw God in the generosity of people.

These are very beautiful thoughts and I appreciate their honest and sincere responses. But I noticed that everyone avoided talking about loss, grief, and pain. I invited them as now I invite you. To speak, to express yourself, to share your emotions and feelings and to seek healing.

On this second anniversary of COVID-19, we declare our respect and gratitude to all essential workers, especially those in healthcare. Let us offer our prayers for those who are gone and wish hope and strength for the families. God speaks to us through different forms and ways, he speaks to us through the Bible, a sermon, in a song and even in the rain.

Today, I want to thank God for his love and mercy. And I ask for these words to be from God for you.

PEACE.


Rev. Norman Hernan Moran-Rosero is Founder of Children of Pure Heart.